Mi casi medio siglo de experiencia como Entrenador de Fútbol de todas las
edades, y como Profesor de Educación Física, me aporta una perspectiva
privilegiada en cuanto a la evolución del fútbol base en todos sus aspectos. Ello
me ha permitido percibir con mucha claridad la disminución en el nivel
psicomotor de los jugadores, que van llegando y progresando en las escuelas y
clubs de fútbol base.
Esto se debe a que el niño de épocas anteriores desarrollaba las habilidades
motrices básicas con más facilidad, ya que el juego y el deporte (más o menos
reglado) que realizaba diariamente en la calle, así lo permitía. El repertorio de
movimientos de todo tipo (saltos, giros, carreras, lanzamientos...) ejecutados
con toda la diversidad de intensidades y movimientos que pueda imaginarse,
hacía que el bagaje psicomotor de los niños y adolescentes fuera muy alto, lo
que les facilitaba la adaptación a los requerimientos motrices del deporte, tanto
en el entrenamiento como en la competición.
Esta colección de fichas de enseñanza/entrenamiento, está sustentada por la
experiencia de cerca de 50 años dando clases de Educación Física y entrenando
a fútbol a niños de todas las edades. La idea es hacer énfasis en la necesidad del
estímulo de las habilidades motrices básicas dentro del desarrollo global del
joven jugador de fútbol, recuperar el objetivo de desarrollo psicomotor como un
concepto indispensable para la formación de un jugador armónico y coordinado,
y que debe formar parte de la planificación de cada temporada.
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Hoy en día para poder optar con frecuencia a la victoria, objetivo de todos, es imprescindible disponer de jugadores cada vez más completos y mejor formados, es decir con un excelente nivel técnico, mucha experiencia táctica y una preparación atlética y mental como nunca. ¿Pero qué es lo que falta? ¿Qué aspecto de la formación de un futbolista hay que considerar o estimular más que en el pasado para conseguir una ventaja sobre los demás? Hay un aspecto del rendimiento de un jugador ,al cual no se ha dado todavía la debida importancia dentro de la enseñanza y que puede caracterizarla en la segunda mitad de la primera década del siglo XXI: la capacidad de inteligencia de juego, auténtico motor de cualquier prestación futbolística y responsable de la calidad de juego. La inteligencia del futbolista será sin duda un importante criterio para evaluar su rendimiento. DESCARGAR
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