En este sentido, la «condición física» del jugador representa sólo uno de los múltiples componentes
que sirven para optimizar la capacidad de reacción específica del fútbol (ver ilustración 4).
Así pues, la importancia de los factores físicos deberá relativizarse, lo que implica dar mayor
importancia y más apoyo al entrenamiento.
En el entrenamiento en fútbol deberá darse más importancia al entrenamiento con medios prácticos,
incluyendo todos los factores físicos, psíquicos, técnico-tácticos y sociales. Esto implica que debe atribuirse
una importancia cada vez mayor al entrenamiento-juego o entrenamiento de la condición física específica
para el juego con sus propios métodos de entrenamiento especializados (ver también Lottermann, 1990,
pág. 34). El entrenamiento de la condición física «puro» sólo deberá efectuarse cuando sea estrictamente
necesario, por ejemplo, para realizar entrenamientos complementarios, de mantenimiento, de
compensación o similares.
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Mi casi medio siglo de experiencia como Entrenador de Fútbol de todas las edades, y como Profesor de Educación Física, me aporta una perspectiva privilegiada en cuanto a la evolución del fútbol base en todos sus aspectos. Ello me ha permitido percibir con mucha claridad la disminución en el nivel psicomotor de los jugadores, que van llegando y progresando en las escuelas y clubs de fútbol base. Esto se debe a que el niño de épocas anteriores desarrollaba las habilidades motrices básicas con más facilidad, ya que el juego y el deporte (más o menos reglado) que realizaba diariamente en la calle, así lo permitía. El repertorio de movimientos de todo tipo (saltos, giros, carreras, lanzamientos...) ejecutados con toda la diversidad de intensidades y movimientos que pueda imaginarse, hacía que el bagaje psicomotor de los niños y adolescentes fuera muy alto, lo que les facilitaba la adaptación a los requerimientos motrices del deporte, tanto en el entrenamiento como en la competición. Esta c...
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