El ser humano posee una facultad de
adaptación sobre la cual cabe basar la
elaboración de programas de desarrollo a
fin de mantener la eficacia y dar debido
seguimiento a la evolución del fútbol.
La creatividad deberá constituir la base de
desarrollo de los jóvenes.
No obstante, algunas de las conclusiones
científicas sirven para desarrollar
proyectos y son útiles para la reflexión
a título individual. Por tal motivo, todas
las constataciones presentadas serán
adaptadas a la realidad de la situación y a
la calidad de los jugadores.
Sistemas claros, pero flexibles
En un nivel muy alto, todos los equipos
disponen de una buena organización,
adaptada a las cualidades individuales
de los jugadores. El sistema de juego
forma la estructura básica sobre la cual se
desenvuelve un equipo. No obstante, los
sistemas se aplican de manera flexible, a fin
de que los jugadores puedan desarrollarse
y explotar todo su potencial. Los mejores
equipos encuentran un equilibrio óptimo
entre los sistemas y las estrategias
claramente reconocibles, y conceden cierta
libertad a los jugadores en términos de
iniciativa personal y creatividad.
La capacidad de actuar con inteligencia
y flexibilidad, modificando la táctica en
función de las circunstancias de juego,
junto con una agresividad positiva y
la calidad técnica de los jugadores,
constituyen la clave del éxito.
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Mi casi medio siglo de experiencia como Entrenador de Fútbol de todas las edades, y como Profesor de Educación Física, me aporta una perspectiva privilegiada en cuanto a la evolución del fútbol base en todos sus aspectos. Ello me ha permitido percibir con mucha claridad la disminución en el nivel psicomotor de los jugadores, que van llegando y progresando en las escuelas y clubs de fútbol base. Esto se debe a que el niño de épocas anteriores desarrollaba las habilidades motrices básicas con más facilidad, ya que el juego y el deporte (más o menos reglado) que realizaba diariamente en la calle, así lo permitía. El repertorio de movimientos de todo tipo (saltos, giros, carreras, lanzamientos...) ejecutados con toda la diversidad de intensidades y movimientos que pueda imaginarse, hacía que el bagaje psicomotor de los niños y adolescentes fuera muy alto, lo que les facilitaba la adaptación a los requerimientos motrices del deporte, tanto en el entrenamiento como en la competición. Esta c...
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