Hoy en día para poder optar con frecuencia a la victoria, objetivo de todos, es imprescindible disponer de jugadores cada vez más completos y mejor formados, es decir con un excelente nivel técnico, mucha experiencia táctica y una preparación atlética y
mental como nunca. ¿Pero qué es lo que falta? ¿Qué aspecto de la formación de un futbolista hay que considerar o estimular más que en el pasado para conseguir una ventaja sobre los demás?
Hay un aspecto del rendimiento de un jugador ,al cual no se ha dado todavía la debida importancia dentro de la enseñanza y que puede caracterizarla en la segunda mitad de la primera década del siglo XXI: la capacidad de inteligencia de juego, auténtico motor de cualquier prestación futbolística y responsable de la calidad de juego. La inteligencia del futbolista será sin duda un importante criterio para evaluar su rendimiento.
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