La salud y el movimiento son inseparables, del mismo modo que el cuerpo,
el pensamiento y el alma forman una unidad indisoluble.
Pero la salud no es una cosa estable, que una vez adquirida se mantiene
siempre al mismo nivel. El organismo humano debe enfrentarse diariamente
a miles de agentes patógenos, moverse venciendo constantemente la amenazante fuerza de la gravedad y ocuparse de diversos problemas sociales y
psicológicos. La por todos deseada estabilidad en los diversos ámbitos de la
vida está marcada por una inestabilidad omnipresente, que parece ser la
única constante de nuestra vida.
Por lo tanto, y en consecuencia, la confrontación con la inestabilidad es el mayor reto al que nos enfrentamos, tanto en sentido directo como en sentido indirecto. En el deporte esto significa que los ejercicios efectuados sobre una superficie inestable permiten mejorar claramente la seguridad en
los movimientos, puesto que la persona capaz de mantener el equilibrio sobre una superficie que bascula no tendrá problemas para hacerlo sobre una superficie fija.
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